14 de febrero, Día mundial de las Cardiopatías Congénitas

El 14 de febrero se celebra en el mundo el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas, la principal causa de muerte durante el primer año de vida. En Argentina nacen unos 7 mil niños y niñas al año con esta patología. Alrededor del 50 por ciento de estos niños requieren cirugía en el primer año de vida y dos terceras partes son solucionables con diagnostico oportuno y tratamiento.

En nuestro país, el Ministerio de la Salud de la Nación creó el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), encargado de coordinar la derivación, traslado, tratamiento y seguimiento de niños sin obra social que padecen cardiopatías congénitas en las 24 jurisdicciones del territorio nacional.

La provincia de Neuquén, desde 2007, por medio de un convenio con el Hospital Interzonal de Agudos Especializados en Pediatría Sor María Ludovica (La Plata), comenzó a realizar Cirugías de Cardiopatías Congénitas. Más tarde, desde el 2010, cuando se conformó la Primera Red Pública de Alta Complejidad, el Hospital Castro Rendón quedó inscripto en el registro nacional de establecimientos tratantes de Cardiopatías Congénitas, una red de institucionales con equipamiento y recurso humano, capaz de realizar cirugías cardíacas de alta complejidad a chicos sin obra social.

En el Hospital Heller, en tanto, contamos con un consultorio programado de Cardiología Infantil, los miércoles a las 13 horas.

¿Qué es una cardiopatía congénita?


Las cardiopatías congénitas son problemas en la estructura y funcionamiento del corazón debido a un desarrollo anormal del mismo antes de nacer. Es la anomalía más común y la primera causa de muerte en el primer año de vida, muchos de los defectos producidos necesitan de un seguimiento cuidadoso a lo largo de la vida; algunos se curan y otros necesitan de un tratamiento.

La mayoría de las cardiopatías congénitas se presentan como un defecto aislado sin asociación con otras enfermedades. También pueden ser parte de diversos síndromes genéticos y cromosómicos (como el síndrome de Down).

Si bien para la mayoría de los defectos congénitos no se pueden identificar una causa conocida, se sabe que el consumo de alcohol y de ciertas sustancias químicas durante el embarazo, como así también ciertas infecciones como la rubéola, pueden contribuir a su desarrollo.

La mayoría de los defectos cardíacos congénitos se pueden detectar mediante las ecografías durante el embarazo. En algunos casos, también diagnosticar luego del nacimiento del bebé. En el caso de los bebés, el color azulado de la piel y mucosas, y el retraso de crecimiento con poco progreso de peso, pueden ser indicadores de la enfermedad.

En niños más grandes, cuando hay incapacidad para realizar actividades físicas, desmayos o cuando el niño presenta un color cianótico (azulado) en la piel o las mucosas, señalan desde la Fundación Cardiológica Argentina. Por eso, ante estos signos y síntomas se debe consultar inmediatamente al pediatra quien decidirá la derivación al cardiólogo infantil.